Ladrones de cintas

  Lamentablemente me ocupo de un comportamiento insolidario y triste en las escuelas de escalada. El robo de cintas dejadas en las vías. El hecho desencadenante es uno producido en Somaén de una cinta, sí solo una en este caso, en un 7b+, con un chapaje complicado, que el probador, Wato, intermitente octavogradista, y yo probamos y decidimos volver otro día a encadenarla. El resto era mas llevadero así que dejamos sólo una y recogimos las demás. Sorpresa cuando volvimos dos días después, alguien se la había llevado.


  Sé de mas casos de dejar vías enteras montadas y que las han «limpiado».


  Ese mismo día también cambiamos una cinta fija que había en la Carne de Birlocha, 8a mítico, porque el mosquetón estaba para ello, en la foto se ve, y dejamos otra cinta en la reunión para evitar pisar un nido de torbas (cuervos) y chapar mas desahogados. Estas por cierto siguen en su sitio.


  Fuera de consideraciones éticas o estéticas, económicamente el acto de robar la cinta es una mala inversión, el precio final es de unos 10/12 euros, las consecuencias mucho peores:


a.- Sitúa al escalador entre los insolidarios que no invierten en las escuelas (en próximos posts contaré cuánto cuesta abrir un sector) y que generan desconfianza. En esta crisis económica hay mucho de desconfianza, que se lo digan a la prima de riesgo.


b.- Le sitúa entre los oportunistas, chupópteros de todo tipo, que como sanguijuelas se aprovechan de los demás sin aportar nada.


c.- Genera una mala fama en la zona de turno, al generar comentarios del tipo «ahí roban», que como los rumores en bolsa se expanden rápidamente.


d.- Empobrecen nuestro deporte, ante la certeza de que quien lo ha hecho, al menos ha necesitado a otro «compañero», al que sumo todos los adjetivos anteriores, que le asegurara.


e.- Supone un mayor gasto de energía y tiempo: el tiempo vale dinero, el que usamos en probar vías que tenemos que poner cintas. Mas riesgo de lesiones y caídas mas largas así como número de pegues para disfrutar de las vías.


d.- Es clásico el planteamiento de «el dilema del prisionero», en este caso por un beneficio mínimo los perjuicios son mayores.


  Propongo en beneficio de nuestro deporte:


a.- Perseguir a todos los que «recogen» cintas o mosquetones de las vías, publicando en posts de todos los blogs quienes son para reconocerlos y despreciarlos.


b.- Indicar en todas las guías y revistas de esto, Desnivel, Escalar incluidos, que en las escuelas hay que agradecer las cintas que se dejan que nos permiten probar las vías.


  Somos un colectivo con poca voz y no podemos permitir que esto ocurra delante de nuestas narices porque enpobrecemos la escalada. Ladrones y sus aseguradores son un perjuicio para todos todos.


2 comentarios

  1. no estoy de acuerdo, si dejas la cinta en la via esta abandonada y perdida. Si yo la encuentro me molesta no me fio, quito la que hay pongo la mia y la tuya la tiro a la mierda

  2. Se que este post se publicó hace tiempo ya, pero quería realizar un pequeño comentario sobre un suceso del que fui testigo una vez. Primero decir que estoy de acuerdo con la opinión del escritor pero no siempre los robos son de mala fe, sino que a veces se producen por desconocimiento del mundo de la escalada por parte de algunos escaladores no tan centrados en él. Se que suena raro pero un día iba con unos amigos escaladores no demasiado asiduos, se podrían denominar ocasionales. En estas que pasamos por debajo de un proyecto que tenía las chapas puestas como tantos otros. Y uno de mis compañeros dice en tono de sorpresa»Anda, se han dejado las chapas, ¿tendremos que cogerlas no?» Para mi sorpresa él asociaba el dejar las chapas como sinónimo de abandonar un maillon por ser incapaz de acabar la vía y tuve que explicarles toda la situación.
    Así que aunque suene raro se puede dar el caso (ya sé que en algo de mayor grado de 6º es muy raro).

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