El parking de Teverga

Orbayaba según nos acercábamos a Teverga, era de noche, el gepeese nos había vuelto a hacer una de las suyas y nos llevaba por comarcales imposibles, nos cruzamos con una jabalí y su jabato, impasibles, ellos en su carril nosotros en el nuestro. Aminoramos la marcha. Un desfiladero y medio después sin disfrutar por la oscuridad, por fin llegamos. La Parra estaba cerrada, algún paisanu se veía en Peña Sobia, giramos a la derecha, el cuartelillo de la guardia civil a la izquierda apagado,  y ante nosotros el mayor parking de caravanas y furgonetas que hemos visto este verano.

Al despertar por la mañana se puso en marcha el pequeño campamento, unas caravanas salieron a sus rutas, otros a montar en bici, la mitad al menos se fueron. Los escaladores más despacio, nuestro ritmo es otro, sol de mañana en las paredes, desayunos de tertulia sobre regletas y gotas de agua.

Inspeccionamos la zona. Hay una caseta con ducha, lavabos y baños. Agua potable para la furgo y vaciado de aguas grises y negras,  y una zona para acampar o dormir si no se tiene vehículo apropiado. Todo habilitado para los que acampan, limpiada por los mimos y, supongo, que pagada la luz y el agua por el Ayuntamiento de La Plaza o de San Martín. Perfecto.

Llegó una furgoneta de una empresa de aventura con unas bicis, de la que bajó un paisano la mar de simpático que después de presentarse nos preguntó que qué nos parecía el lugar. “Es gracias al trabajo de Autocapa (Club Autocaravanista del Principado de Asturias), que yo presido, hemos conseguido que se habiliten estas zonas por todo Asturias». Junto con el alcalde han apostado por esta iniciativa, cambiando la normativa municipal para que no multe la guardia civil, consiguiendo un efecto llamada del turismo en la zona. Claro, también han sabido aprovechar que la senda del oso pasa por allí, pero es inteligente sumar recursos y emplear útilmente todo lo que pueda llevar gente a la zona.

Los problemas son los mismos, alguien deberá pagar las facturas de agua y electricidad y decidirá si le compensa, además del coste de mantener la instalación en buen estado. Mientras tanto han conseguido que sea agradable y fácil decidir ir allí en vez de otro lugar. La misma España, diferentes modos de entender las cosas. Personas con una visión de la realidad que facilita el turismo del ocio.

No todo el mundo está tan contento, algún escalador local decía que había demasiados madrileños, plaga que somos, enamorados de los buenos lugares, y que la suciedad en la escuela ha aumentado. No sé. Recuerdo cuando Raúl, Gallu, Gali, Roker, Tino, Josón y tantos otros empezaron a abrir vías hace quince años, ninguno imaginó que Teverga se iba a convertir en un templo de la escalada e incluso para los devotos de obligada visita. «Ahora veo gente todos los días subir a escalar»,  me confesó Raúl. Eso sí, el grado es asturiano, las vías no son comerciales y triunfar, triunfar es más que difícil.

 

 


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