Conversaciones en el cañón

  No, no en el del fin del mundo, escuela creciente que en breve será una referencia en este país, al menos por escaladores que la visitan. No, me refiero al de Manilva, en el Sur, por debajo de Despeñaperros, territorio de Rogelio y compañía, al que no tengo el gusto de conocer personalmente, cerca de Estepona y Sabinillas.


  Charlaba con Fran, veterano escalador y equipador, impulsor perpetuo de estas zonas, maestro de escaladores, probando una vía de Eliseo, sobre economía, crisis y mercados. Fran tiene con su mujer tres tiendas de «deportes», de las de antes de que viniera Decathlon, y las tiene llena de ropa de baño y surf, marcas como Billabong, O´Neill, RipCurl… y un pequeño rincón a ropa de montaña, algún pié de gato, arnés, unas cintas y unos arneses, algún pantalón de bloque. Me deja mas margen cualquier prenda de surf que unos pies de gato, que además no tienen precios fijos y son caros, argumentaba. Todo ello mientras en el cañón estábamos una docena de escaladores, ellos equipando una vía nueva, me descubro de nuevo ante cualquier equipador que se gasta su dinero en ello, y los demás escalando.


  Esa misma mañana habíamos desayunado en un chiringuito de la playa, no cabía la gente, y eso que no era mucha, intentando las mas diversas formas de surf, aun habiendo poniente, creo, que hace que haga mucho calor y el agua esté muy fría. 


  Discurría la conversación de lo poco que vende de montaña comparado con lo demás y que es mofa de su mujer que le pide que retire el espacio que dedica en la tienda, un romántico de este deporte con los pies en el suelo para los negocios, que impulsa la escalada, equipa, forma, acompaña, difunde y vende ropa de surf. No dejéis de ir a comprar algo allí en El Puerto de la Duquesa, en Sabinillas, y disfrutar de su inteligente conversación.


  Ayer, efectos del calor, me fui a la Ribera de Curtidores en Madrid y paseé por la tiendas de montaña. Otro concepto, otra forma de vender, entré en la tienda +Montaña, digna de visitar, un espectáculo de opciones. Sonreí, Fran tenía razón, lo que no tienen es mar ni opciones, así que venden montaña y sus opciones.


  Lo que sí tienen estos chicos del sur es que todas las mañanas les saluda el Mediterráneo, miran de dónde viene el viento, venden unas camisetas a los guiris y después de currar se van al cañón a escalar, equipar o charlar.



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